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Amigos de ladrones

Sharón y Olmert, Netanyahu y Steinitz, Barak, Liberman e Yshai no limitaron a los buenos amigos en sus salarios; por el contrario, les quitaron del camino cualquier obstáculo. ¿Qué no se hace por los contribuyentes? ¡Todo lo que no se hace por el Estado!
 


Se puede ser justo y no inteligente; se puede ser inteligente pero no justo. Acerca de una tercera posibilidad: también justo y además imbécil, nuestro ministro de Economía, Yuval Steinitz, no pensó.

En su nombre se publicó en estos días que "grandes empresarios amenazan con abandonar Israel si es aceptada la ley que determine tope de salarios a funcionarios de alta categoría". Falso, fútil: ¿porqué irse cuando conviene quedarse? Nuestro país es como el exterior para sus dueños - América - y no es necesario impresionarse por lágrimas de cocodrilo.

En Israel ellos gozan de dos mundos: la vida en oriente y el nivel de vida en el confín de occidente, en la cima de los Alpes. Todo contacto con la realidad de la vida es sólo para aquéllos que tienen contactos.

Tampoco tienen motivo para abandonar, ni adónde ir. Un administrador como Eli Yonas, CEO del Bank Mizrahi, récord de sueldo local - un millón y medio de shékels mensuales - se puede encontrar también en otros lugares y costará mucho menos. A Yeshurún Shemen no le conviene probar suerte allende los mares y renunciar a sus condiciones de invernadero. Londres no lo espera, y podría encontrarse tocando una flauta para víboras como un fakir hindú sobre una estera de mimbre en Square Mile.

El exterior es aquí, y mucho más. Últimamente la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) publicó datos sobre las diferencias de salarios en sus países. Nuevamente parece ser que no las hay tan amplias como las de Israel; nuestro índice de desigualdad es de los más altos y despreciables; casi no tenemos rivales. ¿Y entonces qué sucede con los plutócratas y los Steinitz que albergamos? Resulta confortable vivir en este país; es muy placentero para que los tiburones se regodeen en nuestras aguas cristalinas.

Desde que se diseñó el slogan para la seguridad en las carreteras: "No seas justo, sé inteligente", se registró en nuestra estúpida conciencia, como que justicia y sabiduría son las dos caras de una moneda. Se recomienda intentar alguna vez la combinación proporcional entre ambas para demostrarlo. Justicia distributiva es un principio útil. Países que se conforman con diferencias quíntuples, son más exitosos que Israel con más de cincuenta. Cuando un estado es más igualitario - las encuestas lo demuestran - es más ambicioso y desarrollado; cuando, por el contrario, es menos equitativo, es más retrasado, ignorante y corrupto.

Israel debería estar obligado a una amplia medida de igualdad y solidaridad: ella no sólo educa, también moviliza. No por mucho tiempo nuestros jóvenes estarán dispuestos a derramar su sangre por un país en el que se multiplican los chupan sangre; ¡esto simplemente no puede continuar!

En estos días se creó una comisión ministerial para estudiar el tema de los súper salarios y presentar recomendaciones. Desde ya me arriesgo: si dentro de dos meses el gobierno concuerda en limitar por ley, o de cualquier otra forma eficiente, el sueldo de los selectos, me comprometo a leer todos los escritos de Ted Arison (ex dueño de Bank Hapoalim), y antes que nada sus reflexiones.

No tiene caso: Sharón y Olmert, Netanyahu y Steinitz, Barak y Ben Eliezer, Liberman e Yshai no limitaron y no socavarán a sus buenos amigos con las bondades de sus honorarios; por el contrario, les quitarán del camino cualquier obstáculo. ¿Qué no se hace por los contribuyentes? ¡Todo lo que no se hace por el Estado!

Quien quiera desconectar el cable triple - riqueza-poder-corrupción - deberá desecar el pantano de la ropa sucia en el que políticos y ricachones nadan al unísono. Ya aprendimos a conocer a sus amigos, ya sabemos quienes son ustedes.

No todos son malignos, amantes del soborno y estafadores; pero muchos son amigos de ladrones; demasiados.

Fuente: Haaretz - 2.5.10
Traducción: Lea Dassa para Argentina.co.il