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Química norteña

Estimados,

Israel comienza a definir su postura frente a los dramáticos sucesos en Siria, sobre todo desde el mortífero atentado en Damasco que logró acabar con la cúpula militar del presidente Bashar al-Assad.

Durante toda esta última semana, los Servicios de Seguridad e Inteligencia nos vienen advirtiendo sobre los posibles destinos de las armas químicas que, por ahora, controla el régimen de Damasco.

El primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, reconoció su mayor preocupación: Tanto las armas químicas como los misiles podrían acabar en manos de Hezbolá o de otras organizaciones terroristas.

Netanyahu parece estar convencido de que el Gobierno de Assad caerá, pero le importa más qué pasará con los arsenales si el régimen colapsa, pues podrían quedar desprotegidos. Esa situación llevaría a Israel a un estado de guerra del cual nadie sabe predecir sus múltiples posibles derivados.

«Desde luego que no queremos estar expuestos a que armas químicas caigan en manos de Hezbolá, Al Qaeda o cualquier otro grupo terrorista. Es una gran amenaza; practicamente una situación de guerra no declarada», aseguró el primer ministro.

Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, fue mucho más contundente: «Israel no aceptará una situación en la que sistemas de armamento avanzado sean transferidos de Siria a Líbano».

Barak también ve el final de los días de Assad y afirmó que «los únicos que le siguen ayudando son Irán y Hezbolá, a quienes conocemos demasiado por sus acciones terroristas». De hecho, admitió estar «vigilando de cerca la posibilidad de que Hezbolá intente aprovecharse de la oportunidad. No es apropiado decir más que esto; no cuándo actuaremos, cómo actuaremos o de hecho si actuaremos», aseguró.
 
En ese contexto, cuando Netanyahu fue interrogado sobre si Israel actuaría solo o preferiría que Estados Unidos tomara la iniciativa, el primer ministro respondió: «Tenemos que considerar nuestra propia acción. ¿Busco yo la acción? No. ¿La excluyo? Tampoco».

Desde Jerusalén también llegan informaciones e interrogantes sobre el posible paradero de Assad. Si desde el pasado atentado contra la cúpula de seguridad se especulaba con que el presidente sirio se había trasladado a la ciudad costera de Latakía y su mujer, Asma, directamente habría abandonado el país, los Servicios de Inteligencia israelíes explicaron que Assad continúa en Damasco y todavía conserva la lealtad de sus Fuerzas Armadas pese al avance de los rebeldes.
 
Es cierto que Assad no habló en público desde entonces, pero según el jefe de Informaciones del Ejército israelí, el general Yoav Mordejai, «los militares sirios siguen siendo leales al presidente, a pesar de la gran oleada de deserciones.

Al parecer, Israel deberá enfrentarse a la brevedad con interrogantes cardinales sobre su seguridad. El panorama no es el más propicio para que nuestros líderes sigan malgastando el tiempo en juegos politicos de intereses personales hasta las altas horas de la madrugada.

Conviene mejor estar bien despiertos y atentos ante acontecimientos realmente serios que nos incumben a todos.

¡Buena Semana!