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Abrazando tres religiones

Skorka, Francisco y AbboudEl Papa Francisco cargó su visita a Tierra Santa de mensajes de unidad. Y su paso por el Muro de los Lamentos no fue una excepción.

Luego de rezar y depositar ente las rocas del muro un Padre Nuestro escrito en español de su puño y letra, el Pontífice se abrazó con su amigo el rabino Abraham Skorka y con el líder religioso musulmán Ombar Abboud.

«El abrazo de las tres religiones fue una síntesis del espíritu de unidad que el Papa quiso imprimir a visita a Israel y Cisjordania», dijeron miembros de la delegación del Papa.

Los tres son amigos y ya mantenían una relación cercana cuando Francisco aún era Arzobispo de Buenos Aires en Argentina.

«Lo logramos», dijo el Papa luego del encuentro, y escribió una dedicatoria en el Libro de Honores del Muro con el Salmo 121: «Qué alegría cuando me dijeron 'Vamos a la casa del Señor'. Ahora nuestros pies llegan a tus puertas, Jerusalén». Y añadió: «Con este sentimiento de alegría hacia mis hermanos mayores, he venido ahora y he pedido al Señor la gracia de la paz».

Unos días antes de la llegada del Papa, Skorka habló sobre su amistad con el Pontífice.

«Francisco y yo hemos soñado con encontrarnos juntos frente al Muro de los Lamentos en Jerusalén y abrazarnos», explicó Skorka al padre Antonio Spadaro, director de la revista «La Civiltá Cattolica» en una entrevista citada por «Haaretz».

«Cuando Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa, para mí era claro que nuestra amistad debía hacerse pública», agregó.

«Era necesario, a causa de los siglos de discordia entre judíos y cristianos y a que muchas veces la violencia se sobrepone al diálogo», indicó.

Antes del simbólico abrazo, el Papa visitó a la Explanada de las Mezquitas en el Monte del Templo. La llegada de Francisco, quien se reunió allí con el mufti de Jerusalén, Mohamad Ahmad Hussein, se produjo en un día simbólico para los musulmanes, ya que conmemoraban el ascenso del profeta Mahoma a los cielos que, según la tradición, se produjo desde este lugar.

El Papa llamó a musulmanes, judíos y cristianos a abrir sus corazones y su mente para entender al otro, e instó a que nadie utilice el nombre de Dios para justificar la violencia.

El Sumo Pontífice reclamó la paz y la justicia y dio la figura de Abraham como ejemplo, ya que las tres religiones monoteístas lo reconocen como padre de la fe y ejemplo a imitar «si bien de manera diferente».

Fotos: Embajada del Vaticano en Israel