El día después del ataque a Irán
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- Publicado en Viernes, 13 Agosto 2010 19:46
- Escrito por Zeev Maoz
Israel puede gobernar los esfuerzos encaminados a la consecución de un régimen de defensa en lugar de continuar sujetándose a las presiones internacionales para un desarme unilateral. La línea del horizonte nuclear en Oriente Medio no está tan lejos.
Uno de los aspectos menos discutidos en torno a un posible ataque israelí sobre Irán es la respuesta de comunidad internacional. Uno de los verosímiles escenarios posibles que deberían tenerse en cuenta está dado por la firme posibilidad de una masiva presión internacional sobre Israel.
Esto consistiría básicamente en la presión ejercida por Estados Unidos (suponiendo que el ataque sea puesto en práctica sin su aprobación) en contra del desarme de las supuestas armas nucleares que Israel posee, o la adhesión al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y la sujeción de sus plantas nucleares a la supervisión de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).
La imaginación de un escenario así abandona el terreno de la especulación en vista de la decisión que se tomó en la conferencia de revisión del tratado, relativa a Israel, en junio último, y especialmente, del cambio en la posición que ha mostrado EE.UU acerca del problema global de las armas nucleares.
El ataque ejecutado por un estado nacional, del que se sospecha ser poseedor de armas nucleares fuera del TNP, sobre otro, incluso si éste último pretende desarrollar armas del mismo tipo, sería exhaustivamente condenable en su totalidad.
Incluso, el reducido número de estudiosos de la política de defensa de Israel que piensan, al igual que yo, que Israel debe lograr un acuerdo para desmantelar nuclearmente Oriente Medio, liberándolo de las armas de destrucción masiva, juzgan este escenario como poco deseable, para decirlo en términos moderados.
Si Israel soporta la presión, mañana puede encontrarse con que se ha quedado en un estado de completo aislamiento, cargando con un probable embargo de armamentos, recursos y equipamientos de uso militar y civil. Si Israel sucumbe a la presión, se verá forzada a renunciar a su ventaja estratégica para liderar un régimen de defensa regional que incluya una desmilitarización nuclear fiable (a cargo de la supervisión regional y sistemas de monitoreo, de acuerdo a altos estándares de confiabilidad, de acuerdo con la AIEA.
Una vez más se comprueba que la política nuclear de Israel es fundamentalmente errónea. No existe ninguna prueba de que la misma haya alcanzado alguno de sus declarados objetivos. No pudo prever los ataques sobre las áreas de población durante la Guerra del Golfo, la Segunda Guerra del Líbano o en Gaza. Una amenaza nuclear no puede utilizarse para evitar una intifada. Los acuerdos de paz con Egipto y Jordania, en los cuales el potencial nuclear de Israel no ha jugado papel alguno, han reducido significativamente las habituales amenazas sobre Israel. Y lo que es más importante aún, ahora, cada vez que alguien en Oriente Medio comienza a desarrollar armas nucleares, dejamos de creer en la disuasión nuclear y nos disponemos a destruir el potencial árabe-iraní.
Existen considerables evidencias que demuestran que el potencial nuclear israelí constituye, al mismo tiempo, un incentivo y un modelo para los intentos de desarrollo de armas nucleares por parte de varios estados en la región, y ha acelerado el potencial químico y biológico de Siria, el Iraq de Saddam Hussein, e incluso de Egipto. Si la ofensiva israelí falla, o si Israel es "persuadida" de contener su ataque, y si Irán logra un desarrollo de su potencial nuclear, otros estados en la región podrían seguir sus pasos.
La realidad de un Oriente Medio desarrollado nuclearmente es cada vez más verosímil. El dilema que Israel enfrenta últimamente, se sitúa entre una región de nuclearización y otra de desmilitarización. O bien, todos los estados en la zona desarrollan armas nucleares, o ninguno.
La probabilidad de un escenario futuro requiere además de un nuevo examen sobe las políticas nucleares. En tal sentido, es necesario considerar una iniciativa israelí para la completa desmilitarización y desmantelamiento de armas de destrucción masivas en Oriente Medio.
Israel puede gobernar los esfuerzos encaminados a la consecución de un régimen de defensa, según sus propios términos, en lugar de continuar sujetándose a las presiones internacionales para un desarme unilateral. La línea del horizonte nuclear no está ahora tan lejos.
Es tiempo de que comencemos a considerar que hay más allá.
Fuente: Haaretz - 13.8.10
Traducción: Argentina.co.il








