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Lecciones de «Margen Protector»

12margenAhora que las operaciones de Israel contra Hamás fueron interrumpidas por tiempo indefinido, he aquí siete apreciaciones sobre el conflicto, que duró casi dos meses.

Escudo antimisiles

La extraordinaria eficacia de Cúpula de Hierro, el sistema de defensa que interceptó casi cada uno de los cohetes de Hamás que amenazaban vidas y bienes materiales, tuvo grandes implicaciones militares para Israel y para el mundo. Su éxito indica que «La guerra de las galaxias» - como la llamaron maliciosamente sus opositores cuando fue introducido en 1983 - claramente puede brindar protección frente a cohetes de corto alcance y, probablemente, también frente a los de largo y a los misiles, lo que supone que, potencialmente, puede cambiar el futuro de las guerras.

Túneles

Excavar túneles tras las líneas enemigas no es una táctica nueva, ni mucho menos; históricamente tuvo éxito, como en la batalla de Messines en 1917, cuando las minas británicas mataron a 10.000 soldados alemanes. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) sabían de los túneles de Hamás antes de que comenzaran las hostilidades, pero no supieron calcular su número, longitud, profundidad, calidad de construcción y sofisticación electrónica. Jerusalén pronto se dio cuenta de que la supremacía israelí por tierra, mar y aire no se refleja en el subsuelo. Por tanto, las FDI necesitan más tiempo para lograr el dominio subterráneo.

Consenso en Israel

La incesante barbarie de Hamás provocó entre los judíos israelíes un raro consenso a favor de la victoria. Esta unanimidad casi total refuerza la posición del Gobierno para tratar con potencias extranjeras - el primer ministro Netanyahu advirtió a la Administración Obama que no volviera a cuestionarlo - y, probablemente, desplace decisivamente las políticas domésticas israelíes hacia la derecha, al campo nacionalista y ultranacionalista.

Respuesta de Oriente Medio

A excepción de los patrocinadores de Hamás - Turquía, Qatar, Irán -, los terroristas islamistas no encontraron casi ningún apoyo gubernamental en toda la región. Como ejemplo destacado, el rey Abdullah de Arabia Saudita dijo de la matanza de la población en Gaza por parte de Hamás «es una vergüenza y una desgracia que estos terroristas estén mutilando los cadáveres de inocentes y anunciando orgullosamente sus acciones en nombre del islam». Qué bien conoce a su mortal enemigo.

Creciente antisemitismo

Sobre todo en Europa, pero también en Canadá y Australia, el antisemitismo volvió a la primera línea, sobre todo por parte de los palestinos e islamistas, así como de sus aliados de extrema izquierda. Esta respuesta, con toda probabilidad, hará que aumente la emigración a los dos refugios para la vida judía: Israel y Estados Unidos. En cambio, los musulmanes de de Oriente Medio están tranquilos, excepto los turcos y los árabes que viven bajo control israelí.

Respuestas de las élites al populismo

No todos los días el secretario general de Naciones Unidas y los 28 ministros de Exteriores de la Unión Europea se ponen de parte de Israel frente a un enemigo árabe, pero es lo que sucedió. En el Congreso norteamericano, el Senado aprobó de forma unánime la concesión de 225 millones de dólares más para el programa Cúpula de Hierro, a favor de lo que también votó la Cámara de Representantes por 395 a 8. En cambio, entre el gran público, el sentimiento proi-sraelí disminuyó casi en todas partes, aunque no en Estados Unidos. ¿Cómo explicar esa disparidad? Mi impresión es que los líderes se imaginan lo que harían ellos si tuvieran que enfrentarse a cohetes y túneles enemigos, mientras que el público se centra en las fotografías de niños muertos en Gaza.

Niños muertos

Esto nos lleva al aspecto más complejo, contrario a la lógica y extraño de todo el conflicto. Como las FDI gozan de una abrumadora ventaja sobre Hamás en el campo de batalla, su enfrentamiento pareció una operación policial más que una guerra. Por lo tanto, los israelíes fueron juzgados ante todo por la claridad de sus líderes en sus declaraciones públicas, su juicioso uso de la fuerza y su empleo de las pruebas. Conforme a ello, la atención mediática pasó invariablemente del ámbito militar a cuestiones de proporcionalidad, moral y política. La mayor arma estratégica de Hamás en su intento de dañar la reputación de Israel y de relegar al país al ostracismo no fueron los cohetes ni los túneles, sino desgarradoras fotografías de civiles muertos, supuestamente asesinados por las FDI.

Esto conduce a la paradójica situación en la que Hamás buscó que se destruyan propiedades palestinas, instó a los civiles a ser heridos o a que los maten, infló las cifras de víctimas y puede que incluso atacó intencionadamente su propio territorio, mientras que las FDI sufrieron bajas de forma gratuita para evitar que los palestinos sufran daños. El Gobierno israelí fue aún más lejos al proporcionar atención médica y alimentos y enviar técnicos a que corran riesgos para asegurarse de que los habitantes de Gaza sigan disfrutando de electricidad gratuita.

Fue una guerra extraña, en la que Hamás celebró la desgracia palestina e Israel hizo cuanto pudo para que la vida de su enemigo mantenga la normalidad. Es extraña, desde luego, pero tal es la naturaleza de la guerra moderna, en la que los editoriales a menudo importan más que las balas. En términos de Clausewitz, el centro de gravedad de la guerra se trasladó del campo de batalla a las relaciones públicas.

En suma, las fuerzas isralíes, civilizadas y con sentido moral, salieron bien paradas de este enfrentamiento con la barbarie. Pero no lo bastante como para evitar por mucho tiempo un nuevo asalto.