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Bereshit desde la Cabalá

«En el principio el Creador formó los cielos y la tierra». Aquí se narra la creación del Mundo Superior; une spacio en el cual vivirá tu alma. Aún no se ha despertado tu «yo». Aún no reconoces que existes. Solamente nace el medio ambiente: «ImaIlaá» (la Madre Superior), en cuyo vientre nacerás.

«Y la tierra estaba desordenada y vacía…». Aquí aparecen los primeros términos espirituales importantes de aprender. En el texto original en hebreo, «tierra» es «éretz», de la palabra «ratzón», que significa «deseo». Entonces, «tierra» es igual a «deseo».

«…la tierra (deseo) estaba desordenada y vacía…». Es decir, el deseo no tenía forma ninguna («vacía y desordenada»). No teníamos el deseo de revelar el mundo espiritual. ¿Qué es lo que existía entonces? Existía solamente una hoja en blanco sobre la que comenzó a escribirse la historia de la humanidad; la historia del alma. Hablamos sobre la combinación de fuerzas que aparecen en el inicio. Estas formaron el mundo en el que apareció el ser humano, Adam, es decir tu «yo» espiritual. Dentro de ti nace el ser humano; nace el deseo espiritual.

Se preguntarán «¿por qué no siento estas fuerzas si están dentro de mí?». Pero ¿sentimos cómo trabajan nuestros órganos? ¿Cómo, por ejemplo, el estómago digiere la comida y cómo los pulmones respiran? No. Todo esto determina nuestra existencia física sin que comprendamos realmente cómo sucede; sin que sintamos los procesos que ocurren dentro de nosotros. Aquí es igual. Nuestra vida espiritual está formada por virulentos procesos que no son perceptibles hasta el momento en que comenzamos a tener un irresistible deseo de ser partícipes y no simples espectadores, cuando surge el anhelo de ser los protagonistas de todo este milagro.

Una envoltura negra e impermeable nos separa de todo lo que sucede dentro de nosotros y no nos deja ni sentir ni ver nada a través de ella. Ésta se ha estado formando durante un largo tiempo (hablando en términos materiales) mientras nosotros nos hacíamos cada vez más y más egoístas, y nos interesaba más y más la existencia exterior y no la interior. Esta envoltura fue creciendo, capa tras capa, ahogando cualquier deseo espiritual, hasta que nos encontramos sin salida alguna. «¿Qué es lo que me rodea? Cuerpos; cuerpos que se alimentan, ganan dinero, se reproducen... ¿Qué es lo que me espera más adelante? ¿La muerte? Entonces, ¿para qué nací?».

Precisamente, a partir de estas preguntas comienza el camino «hacia atrás»; hacia las fuentes; hacia uno mismo; hacia «bereshit», lo que está «en el principio». En realidad es un camino en dirección a la luz; un avance ascendente hacia las fuerzas que gobiernan el mundo. De esta manera, poco a poco, comenzamos a remover esta envoltura negra - nuestro egoísmo - porque no nos permite vivir, respirar, ver. El deleite destinado para nosotros es absoluto. Esto precisamente es lo que el Creador nos ha preparado. Esto se debe a que el Creador mismo es perfecto y eterno y Él desea impartir su estado a la creación.

* El Rav Dr. Michael Laitman es máster en Biocibernética, doctor en Filosofía y Cabalá, profesor de Ontología y Teoría del Conocimiento. Es fundador y presidente de Bnei Baruj y del Instituto ARI en Israel. Sus lecciones se transmiten diariamente por el Canal 66 en Israel y a través del sitio www.kab.tv/spa  de acceso gratuito, para una audiencia de millones de personas alrededor del mundo. Más información en: www.kabbalah.info/eswww.laitman.es