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La hora de Bibi

Binyamín NetanyahuEstimados,

De convocar elecciones para ser el indiscutible e independiente «rey Bibi» a estar en manos de un ex periodista carismático de centro. Con la herida aún fresca del doloroso e inesperado golpe recibido, Netanyahu ya está inmerso en la ardua tarea de formar el nuevo Gobierno de Israel con la esperanza de que no sea el más corto.

Con el espectacular logro de la nueva estrella del firmamento local, el líder centrista y televisivo Yair Lapid, el desgaste de Netanyahu y una participación del 66,6% - la más alta desde 2003 -, los israelíes mostraron su protesta contra el actual Ejecutivo y la vieja clase política habitada por los dirigentes de siempre.

Según el 99,8% de los resultados escrutados, el Parlamento ofrece un apasionante empate a 60 escaños entre el bloque de derecha y los ultraortodoxos y el del centro izquierda y los partidos árabes. La Knéset apunta a un Gobierno más centrista que ultraderechista.

El 'optimista' Netanyahu se felicita de los 31 escaños conseguidos que le permitirán volver a gobernar por tercera vez en 17 años. El 'pesimista' Netanyahu llora la pérdida de 11 escaños respecto a la fuerza que el Likud e Israel Beiteinu tenían en la actual Knéset (42). Por otro lado, si no se hubiera unido en octubre con el ex canciller Avigdor Liberman, seguramente hoy no sería el único candidato a primer ministro.

Lapid sólo ofrece la cara optimista al elevarse, con 19 escaños, como la segunda fuerza más votada. Si hay algo más sonoro que el fracaso de Netanyahu es el éxito de Lapid, catapultado por jóvenes, clases medias y redes sociales. Un ex periodista de 49 años que sigue así el ejemplo de su padre, Yosef (Tommy) Lapid, que desde la tribuna de prensa acabó siendo ministro de Justicia de Ariel Sharón.

Tras conversar por teléfono, Netanyahu y Lapid coincidieron en pedir «el Gobierno más amplio posible».

«Un Gobierno que junte a las fuerzas moderadas para traer un cambio real a los israelíes», exigió Lapid, quien reivindicó varias banderas para la entrada en la coalición. El ingreso de jóvenes ultraortodoxos al mercado laboral y al Ejército, medidas para mejorar a la castigada clase media y un proceso de paz con los palestinos que frene el creciente aislamiento de Israel son tres grandes condiciones que Lapid puso sobre la mesa.

«Los ciudadanos de Israel dijeron NO a la política del miedo y el odio; no al radicalismo y a la anti-democracia», afirmó Lapid que durante toda la campaña reivindicó no pertenecer al bloque de izquierda o de derecha.

La prensa israelí coincide hoy en titular: «Decepción de Netanyahu, éxito de Lapid». La pregunta ahora no es si este último será socio preferente e importante ministro, sino si Bibi dejará fuera al partido ultraortodoxo Shas.

El próximo 4 de febrero, el Parlamento se reúne para el juramento de los 120 diputados. Mientras tanto, llegarán las consultas con el presidente Shimón Peres y la formación del nuevo Gobierno.

Irán, Egipto, Siria, los palestinos en Cisjordania y Gaza y el presidente Obama estarán muy pendientes.

¡Buena Semana!