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Uganda es aquí

Gracias a Lord Tshuva, a Lady Arison, a los Barones Ofer y sus colegas, Israel - que fue líder en áreas de ciencia, literatura y agricultura - ahora encabeza el ranking de la brecha entre ricos y pobres de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

"La filantropía judía se ha convertido en el silenciador de los gritos de angustia", declaró el Dr. Theodor Herzl a Lord Nathaniel Rothschild que había acudido a él para convencerlo de que apoyara el establecimiento de un hogar judío en la histórica tierra de Israel. "Necesitamos un Estado, no caridad", añadió. Aquel lord de edad avanzada, de la rama inglesa de la familia, lo escuchaba boquiabierto.

Más tarde, la sorpresa fue reemplazada por la ira, cuando escuchó el encendido discurso de Herzl sobre una tierra antigua y nueva, donde los judíos habrían de establecer la nación sobre bases de trabajo y justicia social, y no en servilismo ni en dependencia de filántropos. El colérico Rothschild informó a su impertinente invitado (tras asegurarse de que lo había entendido bien, ya que era casi sordo) que no tenía ninguna intención de ayudarlo, y que, en todo caso, Gran Bretaña nunca habría de permitir los asentamientos judíos en Palestina. Sin embargo, un momento antes de echar al barbado periodista fuera de su propiedad, Rothschild añadió - ya sea en serio o en broma - que podría ayudar al gobierno a adoptar una visión positiva de la inmigración judía en una de las poco pobladas colonias británicas en África Oriental. Ese fue el origen del plan para establecer a los judíos pobres de los shtetels judíos de Polonia y de Rusia entre las tribus africanas de Uganda. Su puesta en práctica muy probablemente le habría causado una gran satisfacción a Rothschild al imaginar que el Dr. Herzl habría de ser arrojado junto a las masas de sus pulgosos e ingratos judíos en medio de los hambrientos leones de la sabana africana.

En la actualidad, el plan de Uganda resulta extraño, en el mejor de los casos, hasta que se reconoce que, también en nuestros días, los barones y duques de Israel tratan de arrastrar a las masas hacia la salvaje vida africana. Aunque en realidad no planeen enviarlas físicamente allí, basta con encender la televisión para comprender que, en cambio, los nobles israelíes están ocupados trayendo a África a sus puertas. Gracias a Lord Tshuva, a Lady Arison, a los Barones Ofer y sus colegas, Israel - que alguna vez fue líder en las áreas de la ciencia, la literatura y la agricultura - ahora encabeza el ranking de la brecha entre ricos y pobres de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

La brecha continúa ampliándose, y en muchos lugares ya hace recordar al modelo africano. Un puñado de magnates extremadamente ricos amurallan con paredes altas sus lujosas mansiones, mientras las masas de explotados pobres llaman a sus puertas. Y frente a esto, un gobierno central que progresivamente va quitándose de encima su responsabilidad en todos los ámbitos, y que trabaja a mano a mano con los dueños de las minas - perdón, los sindicatos - y permite su prosperidad gracias a, y en detrimento de, la población. Todo lo que queda es para atender los pedidos de la población cuando se trata de la donación para un museo, un hospital o una comida caliente.

Y por lo tanto, con la obstinada paciencia de un pueblo que ya ha sufrido toda clase de opresión, continuaremos marchando y protestando, y nos declararemos en huelga contra todos aquellos que se dedican a perpetuar la miseria y que se oponen a nuestro desarrollo y fortalecimiento como individuos y como nación. No nos interesa la caridad que proviene de la mano de alguien que, con la otra, nos quita diez veces más e incluso espera a cambio nuestra gratitud. No tenemos intenciones de sentarnos a imaginar el mapa de África, con Israel en medio de Tanzania, Uganda y Zaire, ni los aviones de la Cruz Roja arrojando sacos de arroz y azúcar en el barrio Hatikva o en el barrio Jesse Cohen de Tel Aviv.

Únanse a nosotros en esta lucha que no es menos dramática para el futuro del Estado de Israel que la lucha de las masas de los oprimidos en Rusia y el Imperio Otomano para una vida de seguridad y justicia en un estado humano, justo y compasivo. Hagan esto por su propio bien, por el bien de sus hijos y por el bien de sus hermanos pisoteados en Israel y en todo el mundo.

Como reza el lema de la manifestación en Nueva Delhi: "Si tu sangre no hierve ahora, entonces tu sangre no es sangre".

Fuente: Haaretz - 31.10.11
Traducción: www.argentina.co.il